El perfume en el antiguo Egipto

Mar 5, 2013 | 2 Comentarios

barri perfumes vaso alabastro egicioEgipto y El Perfume

Egipto, una de las cunas de la cosmética y del perfume. Para hablar sobre los orígenes de la perfumería deberíamos remontarnos a la época predinástica del Antiguo Egipto. La cosmética junto con la perfumería tuvo una extraordinaria difusión en aquellos tiempos remotos. Todo ello queda reflejado en inscripciones, jeroglíficos en las tumbas, templos o en la grandeza de los señores del impero.

La cosmética

Hombres y mujeres cuidaban su aspecto exterior con pulcritud, usan aceites y maquillajes en abundancia, según la moda que existió en cada periodo dinástico.

Las cejas se alargaban exageradamente, y el óvalo de los ojos se contorneaba al igual que las cejas con polvos de antimonio que las ennegrecía como si fuera una moderna línea de ojos.

Se sombreaban con color verde los párpados con un trazo largo, usando polvo de malaquita, dando un efecto de agrandar los ojos, dando a la vez un toque de misterio a la mirada. También la aplicación del antimonio se aplicaba por necesidades profilácticas a la hora de curar o evitar enfermedades oftalmológicas.

El rostro se emblanquecía con polvo de natrón, según el papiro de Smith: Polvo de natrón, polvo de alabastro, sal del norte y mielâ (Papiro Smith 21.6-8). Las mejillas se coloreaban con ocre rojo y se perfilaban los labios dándole un tono rosa suave. Un ejemplo de todo ello lo teneos en la famosa reina Nefertitis.

También la perfumería tenía un importante papel. Entre los ritos de la momificación se incluía el perfumar y ungir a la momia con los aceites rituales: El perfume de las fiestas, el de la aclamación, la esencia de cedro, la esencia de Libia, el aceite safiâ, el tousâ, el bagâ, el khnoumâ y el bálsamo mezetâ. Cada uno tenía su significado.

El perfume

Perfumes para la muerte y perfumes para la vida

Un papiro del año 2500 a.C. de Tahotep, ministro de la V Dinastía, dice:

“Cuando alcances una vida desahogada, cásate y ama a tu mujer más que nada en el mundo entero. Dale alimentos en abundancia y bonitos vestidos que sean remedio para el cuerpo. Úntala con perfumes embalsamados y hazla feliz hasta la muerte”.

El mercado del perfume

Una de las ciudades más relevantes en la perfumería antigua fue Pount. Un gran centro proveedor de materias primas para la elaboración de los perfumes. Los egipcios debido a las guerras, a lo largo de su historia, también importaban materias primas de Arabia, Siria, Líbano, Palestina, etc.

Los egipcios fueron recibidos en Pount de forma cortés y como trueque de mercancías recibieron gomas aromáticas, maderas preciosas, árboles de incienso, Ébano, etc.

Helsheput hizo plantar grandes terrazas frente a su palacio, cuarenta árboles de mirra en recuerdo a este viaje al país de los aromas.

Encontramos en Egipto una industria perfumística desarrollada y organizada, desde materias primas importadas y autóctonas, hasta laboratorios de elaboración. A nosotros han llegado con exactitud nombres de perfumes como el metopiumâ, el psgadiâ, el menderioâ y otros como el sándalo, el iris, la canela, la menta, la agalia, el almizcle.

El papiro de Ebers (escrito 1500 a.C.), nos proporciona recetas completas de productos cosméticos y odoríficos

La presentación y conservación

El perfume era algo valioso que debía de guardarse en un recipiente para conservarlo. De entre los recipientes, los más numerosos fueron, naturalmente, lo que resultaban más económicos; de cerámica, seguidos de alabastro (los egipcios lo obtenían de Libia).

De estos frascos de alabastro se destacan los que tienen forma cilíndrica y alargada, de forma de gota, con una base redondeada que les impedía ponerlos en posición vertical, por lo cual se guardaban en cajas. Los Griegos, maestros de la estática, adoptaron estas formas llamándolos alabastrones.

De alabastro también se confeccionaban otros envases cilíndricos pero con base, que permitía ponerlos en vertical para contener el kohl, al que tan aficionados estuvieron los egipcios.

El basalto, el párfido, el lápiz lazulá y otras piedras duras junto al bronce o los metales preciosos sirvieron para contener esencias, bálsamos que a su vez se guardaban en cajas de madera o de marfil. Los perfumadores de pasta de vidrio coloreada en azules, amarillos y verdes de procedencia fenicia se utilizaron con profusión. al principio importados para posteriormente se hechos en el mismo Egipto.

Se dice que Lord Carnabon cuando hizo abrir la tumba de Tutankamon en el Valle de los Reyes, había frascos de alabastro pro, más blanco que el normal y decorados, hizo abrir uno de ellos y que inmediatamente el aire se llenó de un aroma exótico y penetrante. Un aroma escondido 3300 años.

© Pedro Uribarri – 2013